En nuestra localidad encontramos tesoros com son los molinos de viento que antiguamente iniciaron la modernización de las tareas agrícolas y que nos advierte de la gran importancia que tuvo el cultivo de cereales para la economía de Puebla de Guzmán.

Antiguamente, hacia el año 1880 funcionaban 18 molinos de viento. Sin embargo, por el paso del tiempo quedaron abandonados y derruidos hasta que a principios del siglo XXI se inició una restauración que ha devuelvo al pueblo dos de los 18 molinos y que han sido bautizados como el de La Horca y el del Pozo de Bebé.

El primero de ellos es un molino cuyo techo se encuentra suspendido sobre rodetes y permite el libre movimiento de las aspas de cara al viento. Estas aspas transmiten el movimiento a la piedra volandera, la encargada de moler el grano, y lo hacen a través de la rueda de engrane y la linterna.

Este molino lo podemos encontrar a la salida de la carretera hacia Cabezas Rubias, en una zona de recreo recientemente habilitada. Si nos fijamos en el suelo podemos ver varias piedras utilizadas para la molienda.

El molino del Pozo de Bebé lo encontramos junto a un grupo de otros dos no restaurados en la salida del camino hacia la ermita de la Peña, por encima del mítico pozo que le da nombre.

No obstante, a pesar de estos dos molinos restaurados, existen restos de otros en algunos cursos de agua cercanos al núcleo urbano.

 

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